HACIA EL AUTOCONOCIMIENTO (VI)

(HACIA EL AUTOCONOCIMIENTO. EDUCACIÓN Y ESPIRITUALIDAD.
Aproximación a una metodología de auto indagación
para la creación de un programa
de Educación en la sabiduría/EDUCARE)

 

II. DESCRIPCIÓN DE LAS ETAPAS DE AUTO INDAGACIÓN PARA LA CREACIÓN DE UN PROGRAMA DE EDUCACIÓN EN LA SABIDURÍA/EDUCARE. METODOLOGÍA.

 

PRIMERA ETAPA (III)

 

3. Objetivos

Aunque los objetivos han sido ya señalados y descritos conforme exponíamos diferentes apartados en los que hemos reflexionado sobre auto indagación como sendero de autoconocimiento, en las líneas siguientes organizaremos de forma más ordenada las ideas que proponemos sobre qué objetivos deben atenderse en un programa de Educación que conduce a la sabiduría, con el fin de ayudar a los “Maestros” a tener más claro cómo ayudar a los estudiantes a comprender y asimilar los contenidos que les facilitarán el logro del propósito del programa que sugerimos.

1. El punto inicial, desde donde los estudiantes han de partir para ingresar en el sendero de autoconocimiento por el que cursarán su iniciación auto indagatoria, ha de ser la atención y constatación consciente que se utilizará en apoyo a la auto observación, o más bien, como profundización y refuerzo de ésta, tal expusimos en el capítulo de las técnicas recomendadas, pues les será muy útil en la fijación visual en sus mentes de los dos mundos descritos más arriba: “uno, interno”, sosegado, feliz, desde donde los estudiantes descubrirán muchos aspectos y cualidades de sí mismos que desconocían hasta el presente, por identificarse con el otro, el “mundo externo”, que pueden percibir claramente como “diferente”, distinto del “mundo interno” de cada uno de ellos, siendo éste propiamente suyo, que irán percibiendo desde los inicios de su trabajo de interiorización, de forma inequívoca, como su “verdadero yo”. Y resguardados, valerosamente, en tan íntimo “espacio interior”, irán desenvolviendo el proceso de auto indagación de forma consciente y segura.

2. Un segundo objetivo importante que destacamos viene dado por la adquisición de una despierta consciencia, que deberá ser ratificada antes de finalizar esta primera etapa, permitiéndoles a los estudiantes experimentar que el mundo interno es “su felicidad” y “su bienestar”, estados derivados del espacio calmo desde donde se observan a sí mismos, que se sabrán “distintos” y, por tanto, no identificados con aquellos territorios/herramientas que, en su conjunto, siempre creyeron que eran ellos: el mundo objetivo, más la mente y el cuerpo, que ahora utilizarán como espacios y herramientas, tal un carpintero utiliza las suyas para desarrollar su trabajo. Ha de quedarles nítidamente claro que la experiencia de su felicidad y de su bienestar les sobreviene por haber alcanzado un nivel importante de auto indagación y de “auto contemplación”, que es paz interior y, al mismo tiempo, conocimiento de sí mismos, que no puede ser experimentada de otra manera que conscientemente, obtenida dicha consciencia al anclar su atención en su mundo interno, que es autoconocimiento, insistimos, que les estará mostrando el sabor y la fragancia que les deja el degustar(se) y sentir(se) en tanta y amorosa dicha de ahondar en las moradas internas que les conducirán a lo que ellos mismos son, su verdadero yo, su verdad, la de cada uno, “auto contemplándose/autoconociéndose” (-no puede ser de otro modo-) y descubriendo, a la vez, un mundo de paz, de amor, de belleza y de misterios que desconocían, porque habían volcado su atención hacia el exterior, buscando este extraordinario mundo de amorosa y mistérica belleza interior inigualable, sin encontrarlo, aun cuando ellos y todos los seres humanos, sin excepción, lo llevamos dentro, por ser inherente, porque es nuestro verdadero ser/Ser. Y este nuevo mundo interno, con el que han logrado ahora identificarse, emerge de un sentimiento profundo de Amor que también podrán descubrir emanando desde lo más profundo de ellos, envolviéndolos y permeándolos hasta el núcleo de los átomos que conforman sus células y expandiéndose por la energía/aura que recubre su cuerpo denso. Y, como se dijo anteriormente, este mundo interno se reconoce como “su felicidad” y “su bienestar”, es un espacio “privado” de paz, como si de un lago en cuyas aguas calmas sus almas pueden mirarse, si pudiran imaginarse la imagen del lago en sus mente. Y si se profundiza en ese mundo interno en quietud/paz y dicha, se vivirá como un sentimiento de Amor incondicional indescriptible, sólo con atender sostenida y conscientemente la quietud/paz interior inundándola del sentimiento amoroso, que es “conciencia crística ´yo soy´” que fluye autónoma y auto luminosa, siendo el morador único de sus corazones.

3. Los estudiantes deben llegar, pues, de forma serena, clara y sencilla a comprender la distinción de los dos mundos descritos, nítidamente diferenciados ya desde esta etapa primera, constatando conscientemente que, desde su “mundo interior”, pueden percibir/observar, testificando todo el “mundo externo” con el que, hasta el momento presente, se sentían identificados, hasta el punto de creer que ellos eran ese conglomerado de la individualidad personal, impregnado del mundo de los objetos que llamamos realidad objetiva, que se les filtraba a través de los sentidos.

Esta constatación consciente ha de experimentarse conducida por ese yo-sujeto-perceptor-mundo interior que es el testigo de cuanto se percibe, que irá conociendo gradualmente (por tanto, conociéndose a sí mismo) como testigo inafectado. Estos dos términos subrayados están estrechamente ligados en las tradiciones de sabiduría, enfatizando el valor significativo que conllevan uno y otro, aunque, en esencia, y en los contextos que éstas los consideran, la noción con la que uno y otro término “movilizan” sus significados contextuales, es redundante. El significado de “testigo” proviene de la idea que los Upanisad exponen cuando se refieren al Ser, Atman, o Dios manifestado, inmanente en el Universo, y, al mismo tiempo, Trascendente a él, siendo el mismo Ser/Espíritu Supremo/Creador quien decide manifestarse en el mismo Universo que crea, en el que toda su arborescencia será él mismo. Y siendo, además, y paradójicamente, que el Universo creado es un mundo ilusorio, ya que el Ser No Manifestado/Parabrahman es la única Realidad posible, el Absoluto que se manifiesta como Creador, sin dejar de ser el Absoluto, el Uno Sin Segundo. El ser humano que ha conquistado la ilusión o Maya o mente, no se ve engañado por el mundo ilusorio, por lo que renuncia a él sin dejar de interaccionar con los seres y objetos que desenvuelven sus existencias en él, mientras posea un envase terrestre, siempre procurando buscar el modo de beneficiar a toda la vida que con él comparte existencia. Léanse las palabras de la tradición de sabiduría china que recordamos al lector más arriba, en las que se expone cómo un ser humano que, se conoce así mismo, interactúa con en mundo que le rodea. [NOTA 1]

La experiencia de apartar a Maya o irrealidad, tal se aparta una idea -pues no es otra cosa que una idea- y vivir establecido firmemente en la Realidad Absoluta, es tan inequívocamente indestructible por sí misma cuando se experimenta, que permite al “iluminado” vivir en la Conciencia de esa Realidad Absoluta, siendo “inafectado” por el mundo ilusorio, “testificándolo” desde la inalcanzable Realidad Última que experimenta como su estado “real”, inalcanzable para quien vive atrapado en el laberinto de la mente, pues ésta estará hablando del ser humano que vive inmerso en un mundo de sombras, tal lo expuso Platón en su República cuando describió el mito de la caverna.

El más importante Upanisad védico, la Mandukya Upanisad, es precisamente el que trata de los cuatro estados del Ser; siendo éstos, el de vigilia, el de sueño con sueños, el de sueño sin sueños y el Turiya o Testigo que queda/permanece cuando los tres primeros desaparecen al descubrir/contemplar el ser humano su verdadera Realidad, de la cual nosotros estamos hablando, aunque la escribamos con “r” minúscula.

Esta constatación consciente “testifical” (aunque aún no se haya logrado la “visión última” que se describe en la Mandukya Upanisad, la que disuelve todas las demás visiones, por irreales, que aparecen junto al mundo de las dualidades, al separar el “mundo interno” -el yo observador/testigo/”conciencia de sí”- del “mundo externo” -el mundo del cuerpo/mente-) les proporcionará a los estudiantes un conocimiento y una experiencia que les preparará el camino para adquirir la visión del “testigo” consciente de sus observaciones, que es un paso muy importante, trascendente, para las posteriores experiencias que obtendrán en el desarrollo del programa, y sobre todo, más adelante, para cuando llegue el momento de adquirir aquella experiencia que los encumbrará a la visión definitiva y última de la que habla el Upanisad mencionado, la visión de quien reposa inafectado por ser el Testigo incondicionado del mundo de la manifestación, “…el que conoce la totalidad, el que todo lo dirige desde dentro, aquel del que surge todo lo que existe, origen y disolución de todos los seres”, dice el Upanisad. [NOTA 2]

No obstante, desenvolviéndonos en la realidad terrestre, en donde por ahora nos encontramos, la constatación consciente desde donde los estudiantes podrán ser “testigos inafectados”, está a su alcance con sólo decidir practicar los ejercicios que se derivan de nuestras reflexiones, que les serán programados por sus “Maestros”. Participar en actividades prácticas que les permitan conocerse como “testigos” conscientes desde donde “constatan” el mundo que perciben, les permitirá encontrarse en la “paz, armonía y contento”, que les proporciona el estado testifical descrito, pues este modo consciente de “dar testimonio” los conducirá a vivir en mayor cercanía a aquello interno que les es consustancial y, por tanto, “natural”, de lo que nunca tuvieron constancia anteriormente.

Así, la constatación consciente, además de descubrir el incomparable mundo que les está aguardando, tanta cercanía de su “conciencia ´yo soy´” les permitirá, en mayor hondura en la consciencia de sí, percibir sus fragancias, y aun gozarán de la quintaesencia que exhalará suavemente el espíritu de su ser/Ser, para que el “buscador/indagador/meditador” quede embriagado y, en contemplación, conozca la proximidad de su fuente. Estas fragancias y quintaesencia las recibirán como si una cálida y suave brisa en un día de lozana primavera lo acariciara. Estas esencias son producidas por el sentimiento de Amor de su “yo genuino”, que ya les alcanzan, para hacerles grato el camino, ayudándoles a descansar de forma extraordinariamente singular: auto contemplándose en ese sentimiento de Amor que les llega de su interno, para desbordarse luego hacia el mundo que les rodea, haciendo partícipe a la vida de su entorno de tanta dicha recibida.

Lo que una vez fue aceptado por los estudiantes del mundo como si fuera suyo sin cuestionar, su falso “yo personal”, ahora está siendo examinado a fondo y descartado. En su lugar, aparece lo que ellos, los estudiantes, en verdad “son”, en su dimensión auténtica, aunque aún no hayan obtenido la tan deseada “visión definitiva y última”, que les elevará a la “conciencia” (que no consciencia) de ser el Ser de Luz y Amor de todo lo que tiene existencia, siéndose en todo momento lo que son en un ahora eterno, sin tiempo alguno que los retenga en un espacio que no sea el de su dimensión divina.

No obstante del descubrimiento y la constatación consciente del “mundo interior”, siendo “testigos” del “mundo exterior”, se puede llegar, en esta primera etapa, algo más lejos que les permita divisar nítidamente lo que en la segunda etapa se trabajará, profundizando en ese mundo interior, ya que los estudiantes tendrán menos dificultad en reconocer y vivenciar el Amor, que es su Verdad y la de todo lo que Es, desbordándose desde su ser interno como amoroso sentimiento de dicha y paz. Porque ahora se reconocen testigos inafectados de cuanto “no son ellos mismos”, pudiendo constatar que, si logran mantener durante unos minutos la atención en ese estado de “amor/contento/quietud/paz” experimentado en relajación, que les comunica la proximidad e identidad con su “ser interior”, les allegará la autoconfianza que confiere el auto conocerse el ser/Ser que son, ayudándoles a anclarse firmemente en esta “Verdad”, de ser la Luz y el Amor del Dios único, que es su aliento y vida, su esencia. Esta autoconfianza que les sobreviene de saber quiénes son, ha de entenderse como fidelidad a sí mismos, lealtad a su naturaleza que es saboreada dulcemente en auto contemplación.

Estos tres objetivos que hemos reseñado en este segundo punto, el de la constatación consciente -que como también hemos señalado nos está sirviendo como técnica provechosamente práctica-, la “testificación” y la autoconfianza/fidelidad a sí mismos, como se ha podido ver, se implican unos a otros, siendo la autoconfianza la cualidad que les conferirá el valor para seguir las rutas de la auto indagación hacia la meta final.

Es cuestión de tiempo que se identifiquen definitivamente con ese Amor/Luz/Dicha, reposando también inequívocamente en la quietud de su silencio. La experiencia concede el conocimiento práctico, por lo que jamás volverán a buscar el amor, la paz, el contento o felicidad en el mundo externo, pues están conociendo, por sí mismos, que estas cualidades, que están siendo experimentadas de forma inequívoca por ellos en su interno, son su verdadera naturaleza de Luz y Amor, expresada en valores o cualidades humanas, toda vez que se distancien de cuanto “no son ellos”.

Ya expusimos que las tradiciones de sabiduría de Oriente y de Occidente destacaban como VHU las cinco siguientes cualidades: Verdad, Acción Correcta, Paz, Amor y No Violencia, valores que han definido las vidas de los sabios y de las grandes almas que la historia de la Humanidad nos ha transmitido.

4. Otro objetivo que ha de considerarse en esta primera etapa tiene que ver con lo que será sustancial en la vida diaria de los estudiantes, pues los resultados que se obtendrán con la consecución exitosa del mismo, repercutirá, no sólo en sus vidas, sino también en la de sus semejantes, pues será el pilar con el que construya un nuevo paradigma y un Nuevo Mundo en el que los principios que lo rijan estarán fundamentados en el principio axial de la Unidad de la vida, del que brotarán los demás principios con los que se organizará la nueva civilización humana, fraterna, cooperativa, conservadora de la vida, tolerante, solidaria, inclusiva, nunca excluyente… Una Humanidad unida, sin fronteras.

Este objetivo tiene como propósito proporcionar a los estudiantes actividades que les den a conocer que están investidos con la facultad creadora inherente a todo ser humano, que reside en el centro de su corazón, y que aquél que ha determinado “conocerse a sí mismo” comocerá como emanada de la Fuente de la Creación. En realidad, se trata de dar a los estudiantes una idea de su “facultad creadora”, y cómo les será de mucha utilidad en la segunda etapa, en la que los estudiantes podrán comprender con mayor hondura el significado, la utilidad (siempre atentos al bienestar universal) y la responsabilidad que les exigirá dicha facultad. La importancia de que los estudiantes auto descubran que poseen la energía creadora con la que podrán transformar sus vidas, como ya lo están haciendo de forma natural y progresivamente, haciendo uso de la metodología indagatoria, es un regalo que les está ofreciendo el universo educativo de Educare, llevados de la mano hacia la prístina presencia de su verdadero ser/Ser.

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NOTAS

[NOTA 1]

“Una persona (de conocimiento) superior cuida del bienestar de todas las cosas (…) Cuando mira a un árbol, no ve un fenómeno aislado, sino raíces, tronco, agua, tierra y sol: cada fenómeno relacionado con los demás, y el ‘árbol’ surgiendo de este estado de relación. Mirándose a sí mismo, ve la misma cosa.”  LAO ZI, HAU HU CHING. 81 meditaciones taoístas, Edad, p., 94, Madrid, 1995,

[NOTA 2]

Mandukya Upanishad, pág. 108, EN: MARTÍN, Consuelo, Conciencia y Realidad. Estudio sobre la metafísica advaita con la Mandukya Upanisad, las Karika de Gaudapada y comentarios de Sankara, Editorial Trotta, Madrid, 1898.

 

11 julio, 2022Permalink