HACIA EL AUTOCONOCIMIENTO (IV)

 

(HACIA EL AUTOCONOCIMIENTO. EDUCACIÓN Y ESPIRITUALIDAD.
Aproximación a una metodología de auto indagación
para la creación de un programa
de Educación en la sabiduría/EDUCARE)

II. DESCRIPCIÓN DE LAS ETAPAS DE AUTO INDAGACIÓN PARA LA CREACIÓN DE UN PROGRAMA DE EDUCACIÓN EN LA SABIDURÍA/EDUCARE. METODOLOGÍA.

 

PRIMERA ETAPA (I)

1. Técnicas recomendadas.

  • -Respiración armonizada.
  • -Relajación.
  • -Atención y constatación conscientes (observación consciente con verificación) como refuerzo a: 
  • La auto observación, que coadyuvará, como técnica rectora a la metodología de auto indagación aplicada al proceso de interiorización/autoconocimiento de los estudiantes.

1. Los seres humanos percibimos el mundo a través de los sentidos, y es la mente (mente lógica e intelecto, incluido) la encargada de interpretarlo. Sin embargo, los contenidos de la mente pueden ser percibidos y examinados por nosotros mismos, hecho que realizamos con frecuencia -aunque no de la manera tan incisiva y perspicaz como lo hace un psicoanalista o un psicólogo- cuando atendemos nuestros pensamientos, nuestras sensaciones, nuestras emociones, nuestros sentimientos, impulsos, hábitos, recuerdos…, una variada y enmarañada serie de “elementos” que se aglutinan en el “receptáculo” de la mente, de complejísima naturaleza, que la ciencia investiga denodadamente para tratar de conocer, sin que pueda decirse, al día de hoy, que se acerca a resultados plausibles, aún menos concluyentes.

Mente y psique están tan estrechamente vinculadas que, en ámbitos no científicos, llegan a confundirse. Si bien la mente englobaría a los materiales que la componen (pensamientos, emociones, recuerdos, sensaciones, hábitos…), cuando hablamos del sistema nervioso y de su órgano central, el cerebro humano y los procesos de sinapsis de las neuronas, la ciencia suele hablar de “psique humana”, que identifica con un alma humana no trascendente, íntimamente unida al cuerpo, y abarcaría los procesos conscientes e inconscientes del ser humano, permitiéndole sentir, percibir y razonar.

2. Nosotros no trataremos de dar respuestas científicas al mundo de la psique desde la complejidad laberíntica que la estructura, que, según las psicologías orientales, aquellas vinculadas a las tradiciones de sabiduría, no sólo está constituida por su hermética fisiología, de complejísima red de conectividad neuronal, sino que posee otra “substancia” sutil, energética, no visible que es la causante de activar el mecanismo biológico, fisiológico y neurológico del cual trata de conocer y dar parte la ciencia. Claro que hay un gran trecho recorrido por la ciencia racionalista, especialmente en la neurociencia cognitiva, que ofrece una nueva manera de explicar la relación entre el cerebro y la consciencia, en un intento de comprender la naturaleza de ambos enigmáticos mundos, tan esquivos a la investigación científica. Así, además de la psicología, la neurociencia se basa en un estudio científico interdisciplinar en el que une la neurobiología, la psicobiología, la psicología cognitiva o la neurología, a la han de unirse la lingüística, la matemática, la física y la filosofía, en busca de explicaciones de los mecanismos biológicos subyacentes a la cognición. Pero la conciencia difícilmente se dejará conocer mediante la razón científica, pues está más allá de la razón/mente y de la ciencia racionalista.

Nuestra tarea no es científica. Sólo trataremos de seguir las pautas que la tradición de sabiduría expone para explicarles a los estudiantes cómo incursionarse hacia su corazón espiritual y encontrarse, ahí, con su verdadero ser. Es decir, trataremos de conocerlo desde otros parámetros “no científicos”, además de utilizar los “instrumentos de observación/percepción” que la ciencia podrá aceptar como adecuados, al considerarlos “científicos”; pero, llegado el momento, en nuestro proceso auto indagatorio podremos conocer y saborear la esencia del ser, que está más allá de la experiencia considerada científica. Y sí, utilizaremos la metodología de la indagación filosófica y algunos principios de la investigación científica, ayudándonos de la técnica de la auto observación consciente, para adentrarnos, progresivamente, en los sucesivos “espacios” interiores/moradas que dan acceso al centro o núcleo del ser interior.

3. Para que los estudiantes puedan acceder cómodamente a la auto observación, es decir, a la observación vuelta hacia ellos mismos, o hacia lo que ellos consideran que son, se utilizarán las dos primeras técnicas referidas, sencillas de seguir, la de la respiración armonizada y la de la relajación, que se logrará mediante la práctica de la primera en quienes aún precisan de ella para entrar en zonas de relajación y armonización cuerpo/mente.

No se puede iniciar una clase de Educare sin que esté presidida por la Meditación en la Luz, que ha de considerarse el alma de la Educación que conduce a la sabiduría, pues debe estar pensada como la síntesis del universo de conocimiento que emana del Ser, que se manifiesta en el Cosmos como Luz. A su debido tiempo trataremos de describirla

Las tres técnicas reseñadas son utilizadas frecuentemente en las prácticas yóguicas de meditación e indagación. No se podrá entrar en los dominios de la meditación y de la indagación si previamente no se logran relajar el cuerpo y la mente. Un cuerpo relajado facilitará la relajación de la mente. Desde el inicio del proceso indagatorio, se puede observar con claridad cómo se va relajando el cuerpo, al tiempo que la mente se va aquietando. Como hemos expuesto arriba, las metodologías de la meditación y de la indagación difieren, aunque las dos parten de la mente. No sucede así en otras vías espirituales como pueden ser la devocional y la de servicio a la Humanidad, que tienen como punto de partida las emociones y el deseo.

En una sumaria aproximación a las técnicas que estamos describiendo, señalaremos que, en la primera etapa, en la que se iniciará el proceso de interiorización hacia el ser de los estudiantes, el recogimiento logrado en la relajación les facilitará adentrase, de forma agradable y confiada, en la auto indagación mediante la auto observación y las técnicas empleadas. No debe olvidarse que, aunque la mente es, por naturaleza extrovertida y díscola, si se le quiere dirigir hacia un espacio que no sea el mundo objetivo, en donde ella se encuentra “a sus anchas” experimentando cuanto los sentidos le llevan de ese mundo -que es creado por ella misma, por la facultad de crear que tienen los pensamientos, como veremos más adelante-, una vez que se logra dominar, se convierte en un útil flexible y dócil.

4. Nuestra estrategia indagatoria la planificaremos, pues, desde la técnica de la auto observación. Y es coincidente, además, con el contenido del primer objetivo que debemos observar y que los estudiantes han de lograr: diferenciar con facilidad, desde el comienzo de la auto indagación, los espacios sobre los que se trabajarán, un “mundo interior”, en el que cada uno de los estudiante podrá situarse como “sujeto observador” de un “mundo observable”, tal hace un científico racionalista, que denominaremos “mundo externo” -realidad objetiva-, con la particularidad de que en este “mundo externo” se incluirán “objetos observables” con los que estudiantes se sienten intrínsecamente vinculados, y unidos en el peor de los casos, que, junto a ellos, han configurado un “yo personal”, integrado de alma/cuerpo/mente, hasta ese instante en el que se inician en la auto indagación.

Para que la actividad indagatoria resulte conceptualmente clara nos será muy útil pensar como sinónimos perfectos las acciones de “observar” y de “percibir”, ya que implicaremos a los sentidos mediante los cuales el ser humano/“yo personal” recibirá la información del mundo. El ojo “ve/percibe” los objetos del mundo, del mismo modo que el olfato “percibe/capta/ve” el olor, o el “oído” y el “gusto” “perciben/reciben/ven” el sonido y el sabor.

5. Comenzar por una actividad práctica de relajación, con la que los estudiantes calmen sus mentes y sosieguen sus almas indagadoras, ayudados con la respiración, ya que ésta es un punto focal que les permitirá silenciar las voces de la mente y los sentimientos, pues los pondrá en contacto directo con el prana/chi o fuerza vital, siendo este proceso un buen inicio de incursión hacia los espacios interiores de cada estudiante.

Así, sentados con la espalda recta, cerrarán los ojos y comenzarán a respirar profunda y calmadamente, liberando todos los pensamientos e instalando en sus mentes y en sus sentimientos un estado de paz, sin que les apremien las prisas por conseguir, durante los primeros días, que sus mentes y mundo emocional logren totalmente calmarse. Aparecerán pensamientos y sentimientos, emociones, sensaciones, que fluyen dentro de sus mentes, por lo que hay que practicar la observación de los mismos para dejarlos ir, tal como han llegado, como si fueran nubes pasajeras. Todo requiere su tiempo. Esta práctica de relajación puede hacerse en los primeros días como actividad única, durante quince minutos, en la que ellos se sientan cómodos y seguros en el estado de paz mental y emocional que descubran como resultado de esta experiencia, sin que se añada ningún otro ejercicio. Simplemente tratarán de degustar esa paz encontrada dentro de ellos. Lo importante es que los jóvenes estudiantes se sientan confortablemente instalados en el proceso de relajación y de paz mental, confiados en lo que les está ocurriendo “dentro” de ellos, porque nos será de mucha utilidad para poder comenzar el trabajo de auto observación y de auto indagación.

Sin un cuerpo relajado, la mente no podrá entrar en relajación, ni se podrá lograr el estado de paz mental/emocional que debe seguir a la relajación del cuerpo mediante la respiración armonizada. Lograda la relajación del componente cuerpo/mente, el alma de los estudiantes estará tan serena como el agua de un lago en calma. En verdad que la meditación se inicia encontrando ese punto focal del que hablábamos arriba, que silencia la mente de los estudiantes. Además, de ayudarlos a relajarse y encontrarse en un agradable estado de paz, están consiguiendo adentrarse en su iniciación en la meditación, sólo con estos ejercicios de respiración, relajación, logro de paz/quietud interior (silencio de pensamientos y sentimientos/emociones), degustando esa paz en la que se encuentran seguros y confortables. Porque focalizar la atención en ese estado de paz les ayudará a atender sostenidamente, en su momento, a su centro álmico. Ellos mismos se darán cuenta de la importancia de practicar la quietud que se precisa para iniciar el proceso de auto indagación exitosamente.

Tal como lo describirmos arriba, consiste en iniciar a los estudiantes en la meditación, ya que se les sitúa en la ruta que los conectará con su paz interior a través de la relajación, comenzando así la interiorización desde lo más externo; pero iniciándose ellos mismos, mediante la atención consciente, en el conocimiento de su esencia, porque están recibiendo las primeras brisas que les llega de su alma divina, situada en el centro de su corazón. Este es un buen momento para hablarles de su alma divina, de su “conciencia ‘yo soy’”, su “yo real”. Aunque más adelante tendrán argumentos de sobra para reconocerse en su ser interno como paz, y aún de saborear su dulce néctar.

6. Cuando se dice que la mente está calmada, se suele pensar que es el alma del ser humano lo que ha entrado en estado de paz, de serenidad, identificando la mente con el alma. Esto es cierto sólo a medias [NOTA 1]. Porque por alma humana suele entenderse la esencia de la “persona” o “yo personal” en las psicologías clásicas y en la mencionada neurociencia cognitiva. Pero, por otro lado, el alma, a la que se refieren las psicologías humanistas occidentales que han sido nutridas por las psicologías orientales basadas en las tradiciones de sabiduría, es conciencia. Y aunque la neurociencia trata de conocer la naturaleza de la conciencia, ésta es “buscada” en el complejo mecanismo de redes conectivas que tienen lugar en el cerebro y en sus resultados. Lo que explica que la ciencia racionalista piense que el alma o conciencia es un epifenómeno de la materia, del cerebro. Nosotros estamos en la orilla opuesta en la que se sitúa la ciencia mecanicista. Tal como entiende las tradiciones de sabiduría, el alma es espíritu, y no es de este mundo, aunque utilice este mundo para que éste evolucione, y en tanto que el alma que se “deja atrapar” en el mundo de los sentidos, va descubriendo/conociendo, tras incontables experiencias, la naturaleza del mundo, reconociéndose diferente de éste, al reencontrarse consigo misma, por expresarlo de la forma más simple y esquemática. Por esta razón, aunque utilizaremos el método científico de observación objetiva, contrastación, refutación y verificación, por sernos útil dicha herramienta, la indagación a la que tendrán acceso los estudiantes los situará en una dimensión diferente a la de los científicos.

Ejercicio de indagación sobre cómo se ha producido el proceso de relajación.

Siguiendo con nuestra práctica, en la búsqueda del punto focal de paz interior de los estudiantes, una vez que han saboreado ese estado de paz, tratarán de ser conscientes de cómo se ha producido el proceso que los ha llevado a degustar la paz que han experimentado. Cualquiera de los ejercicios respiratorios y de relajación que se conocen para iniciar a los aspirantes en la meditación nos servirá para lograr el objetivo que tiene como propósito el ejercicio que nos ocupa: que los estudiantes indaguen sobre el proceso que han seguido para experimentar el estado de paz logrado. Así, el ejercicio que proponemos es muy simple:

los estudiantes dirigirán la atención a las zonas que se les indica, que irán relajando progresivamente: la cabeza, el rostro, el cuello, la espalda, el pecho, el abdomen, los brazos… piernas, pies… Lo que nos interesa de las técnicas de la respiración y de la relajación es que los estudiantes no sólo terminen en el estado de relax de cuerpo y de mente/experiencia de paz interior, que es el primero de nuestros objetivos en este apartado, sino que, además, sean conscientes del proceso que realizan, pues la relajación comporta una dinámica que, si bien se consigue materializar y, seguramente, se hará correctamente, es probable que los estudiantes no sean conscientes del mecanismo que conlleva.

¿Qué ha sucedido, pues, en el proceso de relajación?

1) Que los estudiantes han tenido que dirigir la mente hacia su respiración para lograr un ritmo armonizado, con el fin de prepararlo para su relajación.
2) Que luego de atender la respiración, la mente ha sido guiada, de nuevo, hacia determinadas zonas del cuerpo para que quede en absoluta relajación.

3) Que al tiempo que se relajaba el cuerpo, la mente entraba en una zona de serena paz, porque se había “centrado” en lo que se le “pedía/ordenaba”, quedando la evidencia ante los estudiantes de que puede ser direccionada siempre que se la “redirija” allí donde el “yo observador/perceptor” desea.

Esta simple actividad debe ser indagada sin prisas en una clase de iniciación en la indagación/meditación, haciéndoles ver que tanto sus cuerpos como sus mentes han sido “instrumentalizados” por ellos. Es muy probable que los estudiantes no hayan sido conscientes de que cada uno de ellos ha dado la orden a la mente para que atienda su respiración y, luego, la dirijan hacia las partes de su cuerpo que han relajado.

A continuación, se les pedirá que tomen consciencia de la “instrumentalización” que hacen de su componente cuerpo/mente, siendo ellos “sujetos observadores/perceptores conscientes” de los “objetos” con los que han tratado: el cuerpo y la mente de cada uno de ellos, al conseguir relajarlos, e indagar acerca de ellos en consideraciones posteriores, tal lo harían con cualquier objeto que observaran y examinaran en el laboratorio de física o de ciencias naturales; o en sus vidas diarias, si tuvieran que prepararse el desayuno, por ejemplo, actividad que requerirá su atención, aunque ésta, como otras actividades rutinarias, suelan hacerse de forma mecánica, inconscientemente, mientras piensan en otros asuntos.

Otro hecho importante a conocer del sencillo ejercicio de relajación que describíamos más arriba, relacionado con la “instrumentalización” de la mente, es que la atención que prestamos en cualquier actividad de observación/percepción siempre se realiza con la mente, la mayoría de las veces sin tener consciencia de lo importante que es este simple hecho de “atender” lo que nos proponemos conocer, o simplemente observar disfrutando de lo observado, como lo hacemos con un hermoso paisaje. Generalmente, cuando utilizamos la mente con la intención de dirigir la atención sobre cualquier objeto material o inmaterial, como pueden ser los pensamientos, los seres humanos somos absorbidos por la “mente egoica/sujeto pensante”, identificándonos con ella y sus “productos psíquicos”, por tanto, con los pensamientos (: soy temeroso, estoy contento, soy poco inteligente, dudo de esto, soy inseguro, no siento estima por mí…). Esta identificación se contradice con el hecho de que utilizamos la mente para atender las incontables situaciones u objetos que deseamos atender, como decíamos líneas más arriba.

De ahí la importancia de comprender que la auto observación ha de ser “consciente”, ya que nos descubre, de forma innegable, que la mente está siendo constantemente utilizada por los seres humanos, aun cuando somos “dominados por ella”, identificándonos con el mecanismo de observación y con lo que los objetos de los sentidos nos acercan del mundo, generándonos deseos, sensaciones, gustos, temores, agrados…, que se convierten en “agregados psíquicos” toda vez que se adhieren al complejo mundo de lo mental/psíquico “nuestro”, siendo productos agregados a todo conjunto de material de variadísima naturaleza que conforma nuestra mente, con la que vivimos adheridos, dejándonos atrapar por esos “materiales agregados” almacenados en la mente desde el nacimiento. De este modo nuestro “yo personal”/sujeto pensante-sintiente va ensanchándose, experiencia tras experiencia, vinculado a lo mental vivido, que gravita en todo momento sobre nuestro “consciente”, por lo que determinará nuestras dichas o desdichas.

7. La constatación consciente es perfecta sinonimia, aquí, de la “observación (objetiva, como explicaremos más adelante) y verificación conscientes”, principios que, junto a la refutación y la objetividad, permiten que toda disciplina del saber humano, al asumirlos como instrumentos de investigación racional, adquiera rango de ciencia racionalista (mecanicista), ya que asegurará que sus investigaciones tengan la certidumbre de ser verdaderas, al ser refutadas y verificadas.

En la actividad de relajación, cada uno de los estudiantes ha sido un “sujeto” que ha “observado/percibido/examinado” un “objeto” con el que no se han identificado, pues la experiencia humana, y la ciencia racionalista, como venimos exponiendo, entiende que quien “observa” es “diferente” del “objeto” observado. En la actividad desarrollada se ha producido, pues, una “objetivación”, un “distanciamiento” entre los estudiantes y sus cuerpos y sus mentes, respetando el primer principio de la ciencia racionalista: el de la objetivación en la observación científica.

Sin embargo, los seres humanos nos identificamos con nuestro cuerpo y nuestra mente porque culturalmente se nos ha “educado” en esta identidad. Pero un examen simple, como el que hemos efectuado, “desmonta” semejante identificación. A pesar de la obviedad de esta verdad, nos cuesta asumir que la “objetivación” realizada en una observación/auto observación de una función fisiológica, tal es la respiración, o la relajación de cada zona requerida de nuestro cuerpo, pueda considerarse como una “des-identificación”, separando el “yo observador/perceptor” del cuerpo/mente. Pero la prueba está ante nuestra “observación consciente”, que ha sido nuestros “ojos” en la observación de cómo ha sido dirigida la mente para atender, primero la respiración, para que luego se ocupara de atender las partes del cuerpo que se querían relajar, actividad que, además, puede ser contrastada y verificada cuantas veces se deseen.

A excepción de las tradiciones de sabiduría, que establecen dicha “des-identificación” como uno de los requisitos que se exigen para lograr la “liberación” que conduzca a la “iluminación” o “sabiduría”, la ciencia dura y las ciencias humanas, sociales y naturales, junto al sistema de creencias con el que los seres humanos hemos “construido” nuestra civilización, nos explican “razonadamente” que somos seres racionales pensantes y sintientes trabados en indisoluble unidad al cuerpo/mente mientras no nos convirtamos en polvo. El “Cogito ergo sum” ha marcado nuestro destino y nuestra idea de “lo que somos”, según expresa la cultura, hoy mundializada, en la que inscribimos nuestras vidas. Esta afirmación cartesiana, “pienso, luego existo”, la confirmamos en toda su verdad categórica. Pero “existir no es ser”, pues “ser” es “no mente/cuerpo”, como hemos declarado anteriormente, siendo la mente y el cuerpo “herramientas” que los seres humanos utilizamos para desenvolver nuestras vidas e interactuar con nuestros semejantes y entorno. La “esencia/conciencia” del “ser humano” toma existencia en un “envase”, que contiene un cuerpo y una mente, que es utilizado para interactuar en su existencia. “Pienso, luego existo”. Pero si se trasciende la “identificación” con la actividad de pensar, por des-identificación con la mente, simplemente “soy”. “Ser” no es sinónimo de “existir”, aunque el “ser/la conciencia ´yo soy´” toma un “envase cuerpo/mente” que utilizará para concurrir en una existencia con un propósito determinado, como hemos explicado más arriba e insistiremos en nuestras indagaciones.

Ciñéndonos a la actividad de relajación descrita, lo que deben saber los estudiantes desde el inicio de sus indagaciones sobre ellos mismos es: que son un “yo” diferente de todo lo que puedan observar y percibir, conociéndose, por consiguiente, como “testigos” de lo percibido; por lo tanto, han de considerarse “distintos-y-distanciados” de los “objetos” que observan/perciben/atienden/examinan, aunque éstos sean su cuerpo y su mente.

Y en cuanto a la “paz interior” que los estudiantes han podido experimentar, han de conocer que, con la práctica, se movilizará mediante actividades diseñadas para tal fin, pudiendo vivenciarla como su verdadero estado, que experimentarán con mayor profundidad y claridad conforme se ahonde gradualmente en la incursión hacia su núcleo álmico.

Como conclusión a nuestra reflexión anterior, podemos establecer la siguiente secuencia relacional, sobre la que volveremos en el capítulo siguiente: el “yo-sujeto-observador-testigo” es “perceptor” de un “objeto-observado-percibido-cuerpo/mente”, siendo éste un “envase/herramienta” suyo, del “yo-sujeto”, y siendo (por reconocimiento) uno y otro de naturaleza diferente, aunque “vinculados” para desarrollar un(os) propósito(s) específico(s) [NOTA 2]. Esta secuencia relacional nos posibilita, por criterios pedagógicos y metodológicos, establecer la identificación del “yo sujeto-observador-testigo” con un “mundo interior”, desde donde percibe el “objeto-observado-percibido-cuerpo/mente”, que lo haremos corresponder con el “mundo exterior”, con el que no deberá identificarse, pues son dos “mundos” diferentes -si bien conectados-, ya que el “sujeto-observador-testigo” podrá distanciarse de él siempre que logre “conocerse a sí mismo” en su verdadera naturaleza de “no cuerpo, no mente”.

Toda la información que ha surgido al aplicar la técnica de la auto observación en nuestra indagación nos prueba lo fructífero que es trabajar con esta técnica en un proceso indagatorio como el que estamos describiendo.

La relación que hemos establecido entre el “yo-sujeto” perceptor de un “objeto”, diferenciando uno del otro, tal como establecen nuestras observaciones diarias -de donde extraemos gran parte de nuestro conocimiento existencial o “competencia cognitiva”, del mismo modo que lo hace la ciencia objetiva racionalista/mecanicista-, expresa el eje axial del proceso de auto indagación como metodología que conducirá a los estudiantes hacia la hondura de su ser interior, desarrollando la auto observación como técnica rectora en dicho proceso.

8. La obligada elaboración de ejercicios prácticos. Los alumnos han de realizar ejercicios prácticos de “auto observación” acerca de la “objetividad” con la que pueden observar/percibir/sentir su ritmo respiratorio y las energías que recorren sus cuerpos. Se trata de cognizar cómo la atención sobre las partes examinadas de sus cuerpos los conducen al estado de relax, al tiempo que la mente entra también en un estado de serenidad, permitiéndoles -a los estudiantes- una “auto observación consciente” con el fin de que puedan asentar ese estado de relajación y serenidad explorado junto a los conceptos que lo definen, y anclar en sus vidas las experiencias derivadas que se obtienen mediante la aplicación práctica de cuanto han aprendido.

Al ser la mente un objeto más complejo que el cuerpo, con el que los estudiantes han estado identificados como “yo personal” o “sujeto/pensante/sintiente”, el programa del universo educativo que les proponemos deberá contener actividades muy claras y prácticas para fijar estos no tan claros contenidos, aunque les llevará menor esfuerzo que a los adultos.

Si bien sus mentes han sido “bombardeadas” por los medios de la imagen y del video juego, invadiendo los espacios libres y creativos de la “conciencia” con la que nacieron, la “escuela” nada ha hecho para “desprogramar” las mentes adictivas de los jóvenes estudiantes.

Son muchas las razones por las que los estudiantes deben conocer, de boca del “Maestro”, la naturaleza compleja y amalgamada de la mente, compuesta de “agregados/añadidos” de muy diversa índole. Sin duda les ayudará esta “primera toma de conciencia” de la mente como un “objeto instrumentalmente dirigido” por los estudiantes mismos, pues les resultará ser un paso significativo dado en la “comprobación y verificación objetivas” de la separación radical que deben seguir entre su “yo-sujeto observador/indagador” y “la mente-objeto observable”.

Desde el recogimiento interior, los estudiantes desplegarán todo su potencial de auto observación para comenzar un peregrinaje hacia adentro de sí mismos, descubriendo qué no son y qué o quienes en verdad son.

Todo ejercicio realizado desde la “atención consciente” es esencialmente “practico” y positivo para la experiencia que les proporcionará el camino de auto observación consciente, por lo que les ayudará, además, 1) tanto si deciden observar los pensamientos que le aparecen constantemente, “sabiendo” que acabarán por desaparecer, como si fuera un auto que se cruza ante sus ojos, 2) como si optan por llevar los pensamientos al lugar que han descubierto como “lo interno de sí”, en ambos caso, los pensamientos (elementos agregados a la individualidad a través de la mente, por parte de ella son) terminarán por desaparecer o disolverse, produciéndole esta actividad una profunda paz, y un profundo contento interior, si se insiste en mantener el estado de paz “encontrado” dentro de sí mismos, tal exponen los tratados de psicología oriental.

Lo mismo podrá hacerse con las emociones y los sentimientos que aparezcan en este estado de “atención consciente”. Ésta es otra actividad que no se deberá obviar, pues les ayudará a contactar y “visualizar” cuanto de negativo se haya instalado en sus almas, que estará “fijado” en sus auras, llagándolas -a las almas-, sean pensamientos, emociones, recuerdos, imágenes… Este ejercicio los ¡“sanará”! y cerrará sus heridas, toda vez que -como se expondrá más adelante- se “auto contemplen” conociéndose como la “conciencia ´yo soy´” o “cristo interior”/alma divina” desbordando, desde el centro de sus corazones, la Luz que irradia su Amor compasivo “sobre sí mismos”, perdonándose y amándose.

Así se entrará en contacto consciente con la felicidad o el contento interior, o con la paz que produce vivir en “lo interno de sí”. Esta “paz interior”, esta “felicidad” brotada desde dentro, desde lo profundo del “sí mismo/Sí Mismo”, morador interno de cada uno de los estudiantes, es en verdad la verdadera naturaleza de ellos, de cada ser humano, que emana del Amor que el Creador instaló de Sí Mismo en sus corazones. Esta es una “paz interior”, que brota del Amor que siempre está dándose a sí mismo hacia todo lo que les circunda, que no necesita de estímulos externos para poder ser experimentada, pues es “propia”, suya, de cada uno de los estudiantes y de cada uno de los seres humanos, por origen y por nacimiento. Pero esta naturaleza ha de ser re-conocida, desarrollarla y experimentada como propia, toda vez que los estudiantes se interioricen hasta su centro, su ser, su espíritu, su alma divina, sin que nada ajeno del mundo externo pueda perturbar el estado devenido de esta incursión hacia lo “suyo propio” inafectado y pleno de ser lo que es, pues la “paz interior” o la “felicidad interior” son cualidades permanentes, inmutables, universales, por lo que todo ser humano las posee, incluso si las desconoce.

Estamos examinando los beneficios de aunar la práctica de la meditación y la indagación en las actividades reseñadas. Así, una vez obtenida la experiencia de relajación y la atención consciente con las que se experimenta, los estudiantes podrán descubrir que, cualquier momento de felicidad o de paz que experimentaron con anterioridad a este re-conocimiento de sí mismos, creyendo que eran experiencias de paz o felicidad suyas, no fueron permanentes, más bien fueron vivencias transitorias, efímeras, tal lo conocen por su propia experiencia, ya que se extinguían cuando el estímulo que les proporcionaba esos estados desaparecía, entrando en sus vidas del mismo modo que se marchitaban.

Es importante que se continúe progresando, luego de estas experiencias iniciales, en una etapa posterior, en la “atención consciente” con actividades prácticas, siguiendo los pasos de lo que en mística, por ejemplo, se denomina “contemplación”, para desplegar una mayor capacidad de ahondamiento a niveles más profundos de la interiorización para que los estudiantes vayan identificando lo confortable que resulta ir conociéndose a sí mismos, ya que al atenderse en su dimensión interior, al profundizar esta atención sobre sí mismos, en el reconocimiento de “ser conscientes” de ser amorosos, bondadosos, pacíficos, libres de las ataduras de la mente, etc., podrán ahondarse tanto, que sólo percibirán de sí mismos la “conciencia de sí” en tanto que amor, libre de todo lo que es externo, mundo al fin.

La Conciencia, sin otro atributo que el Amor y/o Bondad, que son atributos que se manifiestan cuando se obtienen los estados de unicidad con lo Divino encarnado en lo humano, siendo ahora, en todo momento, en cada uno de los estudiantes, el Amor y la Bondad lo que rija sus vidas, pero que ellos deberán descubrir y reconocer como suyas estas cualidades del Ser y experimentarlas en el proceso de auto indagación.

La experiencia de ser “Conciencia” que habita en ellos, no siendo un ser humano, sino “el divino morador interno” que habita en un cuerpo humano, les proporcionará conocer que ellos son la expresión del Amor incondicional y compasivo del Creador/Conciencia que han de redirigir, primero, hacia sí mismos, para poder amarse, para luego poder amar la vida que les rodea, por desbordamiento natural de sí mismos, sin distinciones que atender, pues no focalizarán ya la mente sobre un objeto o una persona concreta, o sobre los familiares o amigos, por ejemplo, sino que su Amor se expandirá hacia todo lo que su visión y conocimiento abarcan, universalizando este estado de Amor incondicional en el que estarán inmersos. Esta experiencia la obtendrán los estudiantes como un estado estable, si se logra anclar dentro, sin que el tiempo ni los acontecimientos o circunstancias les afecten; lo que les conducirá a comprender el aforismo antiguo “conócete a ti mismo”, cuyo desciframiento no consiste en otra cosa que haber logrado el propósito de nuestro trabajo de auto indagación.

La “atención consciente” es una herramienta-técnica de extraordinaria utilidad práctica para fijar estados la “atención” en “lo interno de sí” y avanzar en el sendero de autoconocimiento. Las tradiciones de sabiduría orientales y occidental la han llamado también “contemplación”, devenida después de haber conseguido disciplinar la mente.

Buscando el lado práctico del proceso en el que los estudiantes están incursos, en tanto que se vayan cumpliendo los objetivos programados, una vez que asienten la atención en la toma de consciencia de ser quienes observan y testifican los pensamientos, por ejemplo, que aparecen ante su “atenta observación”, o las emociones que irrumpen sin previo aviso, o los impulsos incontrolados, o los hábitos no deseables… etc., con el fin de observarlos y deshacerse de ellos, la misma técnica de la “atención consciente” terminará con todo este “material indeseable”, molesto y perturbador, que aparece en sus mentes, con sólo observar tan insidioso contenido de la psique, si se practica con asiduidad y constancia.

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NOTAS

[NOTA 1]
Ya sabemos que, en cualquiera de las vías de la espiritualidad, el alma del aspirante al Yoga de Unión busca, en primera instancia, “deshacerse” de los apegos al mundo, es decir, de la mente engarzada al mundo. Y como tratamos de explicar en nuestras reflexiones sobre auto indagación y autoconocimiento, la mente y “el yo personal” son la misma entidad, que se superpone sobre la “conciencia ´yo soy´”; por lo que la meditación les será de una gran ayuda para ejercitar el control sobre la mente, con el fin de ir despejando de obstáculos su camino auto indagatorio que les conducirá a no identificar la mente y el alma.

[NOTA 2]

Para obtener una visión detallada y completa del proceso de auto observación y de indagación del componente psicosomático: pueden ver: DÍAZ, Esteban, SOBRE LA FELICIDAD. Un camino de autoconocimiento. Taller práctico de auto ayuda, Tiger Moon, España, 2014. También EN: Amazon KDP ebooks, 2015.

 

 

28 junio, 2022Permalink