“Punto trans-psicológico”.

(Fragmento de “carta dirigida a un amigo”, Profesor
de la Facultad de Educación de la Universidad de Sevilla, en 1997)

 

 

Mi relación con Guruji Viswanath, mi buen amigo, no sólo se centra en mi interés por la tradición de sabiduría india, que ha de entenderse, no como un sistema o sistemas de filosofías, sino como aquellas enseñanzas que se pierden en el horizonte de los tiempos (según el cómputo y conocimiento de Occidente, también de Oriente ), que expresan el legado que los sabios (aquellos que han trascendido todo conocimiento provenido de información externa alguna) han transmitido (ayer) y transmiten (hoy) para aquellos que buscan la sabiduría, lejos de ensanchar el campo de experiencias cognitivas personales o colectivas. También tienen cabida en nuestra relación los temas educativos.

Pues bien, hablando con Guruji sobre qué propuesta educativa podíamos presentaros, como punto de partida que nos situara en el centro mismo de la búsqueda de la síntesis de la complementariedad de las culturas de Oriente y Occidente, me sugería la idea de una educación basada en valores que tuviera como meta lo que él llamó lo “trans-psicológico”. Con esta expresión Guruji es fiel a su idea de hacer fácil una enseñanza que cuando se ha transmitido hasta ahora en Oriente se ha hecho en farragosos tratados de filosofía, y no siempre con el acierto deseado. Guruji definía lo “trans-psicológico” como ese punto en donde la individualidad se une al SER, dejando de ser aquélla la proyección del mismo. Un punto en donde la única experiencia posible es “el silencio y la paz”. De ese modo la individualidad cumple su objetivo evolutivo que le lleva a trascender su campo de acción-conocimiento-ser-en-existencia.

El conocimiento de los valores humanos que la tradición de sabiduría (no sólo en la India, sino en todo el diverso y plural Oriente) ha propuesto desde siempre -para el logro de una sociedad y cultura, en proceso evolutivo, cada vez más humanizada-, serviría, pues, para ir avanzado progresivamente hacia ese “punto trans psicológico”, en una indagación conjunta y complementaria, una vez incorporada la perspectiva occidental.

El término “trans-psicológico” nada tiene que ver con los términos “personalidad integrada”, “transpersonal” o “campo espectral”, acuñados en el seno de los modelos surgidos de la psicología humanista, como reacción a la psicología mecanicista (ej. Freudiana o conductista). Estos términos hacen referencia a los innumerables campos de acción de la mente individual que indaga los infinitos campos de la Mente Universal (Cosmos visible e invisible), sin trascenderlos (sus defensores creen que sí: Maslow, Grof, Wilber; pero no están en lo cierto, debido a una confusión de origen: toman la experiencia transpersonal, por ejemplo, como el acceso al SER y su posible estabilización posterior en el mismo, sin reparar en que el SER es aquello en donde se produce –aparece- el mundo de la actividad -Mente Universal, Cosmos-, sin ser afectado por la misma, y en donde nada hay que pueda ser experimentado, excepto a Sí Mismo, pues todo es Él Mismo). No se puede pasar de lo personal al SER y viceversa en sucesivas experiencias conscientes o inconscientes de la vida cotidiana, mediante estímulos, cualquiera que sea la naturaleza de éstos, conducidos por un psicólogo o chamán, cantos, tablas o respiración… La trascendencia implica un proceso de interiorización y de conexión progresiva, sin intermediarios, con el SER, aunque una vez llegado ese punto de encuentro, se conozca que nunca hubo un “camino” que te llevara al SER, pues siempre fuiste el SER… Las experiencias transpersonales, por ejemplo, muy a pesar de sus defensores, son incursiones, en mayor o menor profundidad, de la psique en los incontables campos de la Mente Universal, cuyo acceso a los niveles más altos se hace difícil mediante la inducción, tal pretenden algunos de estos modelos psicológicos. Conocer de buena mano las enseñanzas de la tradición de sabiduría india le vendrá bien a estos modelos de la psicología, que, por demás, están en sintonía con los nuevos postulados filosóficos de un nuevo pensamiento no mecanicista. La complementariedad de las dos visiones del mundo enriquecerá, sin duda, al proceso evolutivo de la humanidad, hoy inmerso en una cultura global de dudosas referencias humanistas.

Me pareció que Guruji ponía, como siempre, el dedo en la llaga y conjuraba de un solo plumazo todos los equívocos de una enseñanza que puede dar buenos resultados, si es bien transmitida. Y para que así lo sea, se precisa que la misma sea expresada nítidamente, sin necesidad de extensos tratados y sin el fárrago de extensos análisis, métodos y técnicas sofisticados que desvirtúan la esencia de una enseñanza, que siempre ha de ser sencilla y no esquiva a la comprensión de aquellos que la buscan.

Lograr un punto de encuentro entre el planteamiento de la tradición de sabiduría india y la nuestra puede ser una experiencia enriquecedora para todos aquellos que deseamos una educación mediante la cual el ser humano pueda aprender a expresarse en armonía e integración con su entorno (modelo transpersonal, por ejemplo), pero también aspirar y acceder al conocimiento de ese sustrato que todo lo anima y que es el mismo SER que se expresa en una maravillosa diversidad que se busca a sí misma más allá de sus innumerables nombres y formas.

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10 octubre, 2014Permalink