HACIA EL AUTOCONOCIMIENTO (III)

(HACIA EL AUTOCONOCIMIENTO. EDUCACIÓN Y ESPIRITUALIDAD. Aproximación a una metodología de auto indagación para la creación de un programa de Educación en la sabiduría/EDUCARE)

  CONSIDERACIONES PREVIAS (II) 2. Meditación.

1. Meditar, aunque su práctica se entiende frecuentemente como un proceso mediante el cual se obtiene la unidad con el Ser Supremo Trascendente o Conciencia, a través de un camino de interiorización, dirigiendo la mente hacia dentro, que se inicia con la concentración, seguida de la contemplación, lográndose la iluminación o auto realización como última etapa del proceso meditativo, en esencia, la meditación propiamente dicha es el “Yoga de Unión” que experimenta el ser individual cuando comprende que su verdadera naturaleza es idéntica a la del Supremo Ser Universal, y a tan prístina naturaleza se entrega, sin reservas, reposando la atención/contemplando de forma sostenida e invariablemente al Divino interno, o al Ser Trascendente, o si se prefiere atendiendo a cualquier nombre de Dios, o a la imagen que se tenga de él, bajo todas circunstancias, tal lo expresan las doctrinas místicas y espirituales de Oriente, y como lo expusimos en la Introducción. No nos olvidamos de Occidente, pero no es un conocimiento y una práctica que fluyan en el tejido social, tal sucede en Oriente, especialmente en India, donde la vida es atendida, en esencia, como una oportunidad para lograr la auto realización del Ser; aunque la edad de la barbarie, instalada en el corazón de Occidente, ha traspasado las fronteras de las naciones de Oriente y de otras zonas del globo que, aisladas en sus mundos originarios, oriundos de hermosas selvas y bosques, han sido contaminadas las mente de los seres humanos con los valores mercantilistas del Occidente materialista, qué duda cabe, globalizando, de este insensible modo de dominar y “hacer daño”, la cultura de la barbarie, que se ha adueñado de la vida de la superficie de la Madre Gaia, que, a pesar de la desventurada inconsciencia humana, siempre ha permitido que la vida que evoluciona en su “cuerpo” se desenvuelva cooperativa, auto organizada y auto suficiente, aunque a duras penas hoy puede respirar sanamente, viviendo un impasse en el que todo lo peor “trágicamente” podría suceder, no obstante de que la mirada de la Madre Tierra no deja de ser limpia, paciente y generosa, a la vez que reclama su derecho a ser “libre” de permitir que la vida que se desarrolla en su superficie evolucione de forma “natural”, sin sufrir el deterioro de su preciosa y generosa vida.

Incluso India ha sido afectada por la cultura de la barbarie mercantilista, aunque sobrevive circunscrita por su tradición védica, que resiste y se mantiene consciente de que su progreso debe lograrse conjugando armónicamente progreso y tradición védica, como expresó el joven sabio indio Vivekananda en su amplia gira de conferencias viajando por EE. UU., Inglaterra y Suiza, en los últimos años del siglo XIX, reclamando para la ciencia y el pensamiento occidental la necesidad de trascender el modelo del saber basado en la visión dual por el de la visión de unidad. En síntesis, Vivekananda, en los meses en los que permaneció en Occidente, propuso un fértil pacto: Occidente aportaría a Oriente su técnica superior y Oriente le revelaría los secretos de la espiritualidad, reunificando materia y espíritu, en síntesis y complementariedad de culturas.[NOTA1]

2. Básicamente, la meditación implica el estado de “abolición” de la mente, por lo que “existe” donde existes tú “sin objetivos”, ya que la meditación, como se ha dicho arriba, es en sí misma “Yoga de Unión”, identidad entre el meditador y el objeto de la meditación, lo meditado. O como algunos sabios lo han expresado: con la dilución de los dos elementos implicados en la meditación, sujeto meditador y objeto de la meditación, disolviéndose en ese momento el proceso meditativo, se habrá conseguido el Yoga de Unión o la auto realización del Ser.

No obstante, del mismo modo que en la indagación, la práctica de la meditación exige desarrollar un proceso -porque los seres humanos aún necesitamos “madurar”, incluso en la espiritual India-, un caminar hacia el Yoga de Unión, en el que el aspirante se inicia en la espiritualidad incursionándose hacia su interno, con el fin de “acallar/dominar/disciplinar” la mente, por lo que precisará de un “sendero”, un recorrido, que conlleva tres pasos, no diferentes de los de la indagación, aunque sus estrategias y metodologías sean -insistimos- diferentes. Así, el primer paso será el de la concentración, que estará seguido de la contemplación, y ésta de la meditación propiamente dicha, siendo la contemplación un estado de consciencia (o de conciencia, que sería correcto decir, ya que la consciencia es un progresivo despertar de la conciencia) en el que el meditador entra en un recogimiento interior desde el cual puede “percibir/vislumbrar”, mediante ricas experiencias de unicidad, lo Universal Trascendente, la Conciencia/Dios, en donde nada existe excepto ella misma, como solía decir Ramana Maharshi, pasando necesariamente por el reconocimiento de que en el interior del corazón del que medita, reside, como inmanente, dicha Conciencia Trascendente, abarcando todo cuanto tiene existencia en el Universo, pues no hay (existe/es) nada que no sea la Conciencia. Establecido el meditador en el núcleo de su ser/ “ser crístico”/ “Sad Gurú”, el Yoga de Unión se dará según la intensidad con la que anhele dicho Yoga de Unión.

Así, la meditación tiene como propósito alcanzar el ser humano que medita su dimensión universal, expandiendo su espíritu hasta conseguir, como ave de presa, en vuelo de altura, al objeto por el que decidió alzar el vuelo, en férrea práctica espiritual o sadhana. [NOTA 2]

En realidad, para ser exactos, nada o nadie puede unirse a “otro”, nada puede alcanzarse y nada puede desaparecer, o desvanecerse, o extinguirse, o desintegrarse, tal expresó Ibn Arabí: “No se puede unir lo que por naturaleza siempre ha sido Uno”, declaración categórica con la que la tradición mística musulmana queda vinculada a las afirmaciones que de la tradición védica hemos traído a nuestra reflexión respecto a la naturaleza del ser/Ser, de la que dimos cuenta con algunos ejemplos tomados de Gaudapada.

3. Siguiendo con la consideración anterior, lo que sucede es que el ser humano se re-encuentra en su verdadera dimensión universal y divina, despertando de un mal sueño (peregrinaje terrestre o rueda del samsara), como se expone en los Upanisad védicos, por ejemplo. Y la meditación, entendida como un proceso espiritual/de interiorización que conduce al Yoga de Unión, es una vía muy aconsejable para lograr salir de “tan infausta ensoñación”. Por lo que se recomienda meditar (como proceso) al tiempo que se trabaja en la auto indagación, aunque ambas vías confluyen en un punto del camino de interiorización y de autoconocimiento, pues las dos son senderos de introspección, de hondura, que lleva al conocimiento del sí mismo como el Sí Mismo o Ser Universal. Recuérdense las palabras de Sri Shatya Sai Baba al respecto que incorporamos en la Introducción. [NOTA 3] Y ese punto de encuentro queda definido cuando el aspirante a la iluminación ha comprendido que el mundo es tan ilusorio como una quimera o un espejismo sobre las arenas de un desierto, entregándose entonces, en cuerpo y alma, al “contacto” como convivo con el objeto meditado o indagado, según la vía elegida.

Esta comunión que se establece con el “contacto” es entrega, que ha de ser total y sin expectativas, por amor incondicional al objeto amado/anhelado. Recuérdense estos versos del “Monte de la Perfección” de Juan de la Cruz, en los que expone cómo la entrega ha de ser plena, sin reservas, que exige un absoluto desapego del mundo: “Para venir a gustarlo todo,/ no quieras tener gusto en nada./ Para venir a saberlo todo,/ no quieras saber algo en nada./ Para venir a poseerlo todo,/ no quieras poseer algo en nada./ Para venir a serlo todo,/ No quieras ser algo en nada.”. Sin esta “entrega plena y absoluta” no es posible alcanzar la hondura en donde reposa el objeto a conseguir: el Amado -por expresarlo con el término empleado por Juan de la Cruz para designar al Divino interno, coincidiendo con la tradición sufí y con la mística medieval, en la que encontramos como referido el vocablo “Amigo”, de la misma raíz etimológica latina que “Amado”, no diferente del Ser Divino que mora en el corazón humano, por el que aspiraba el santo de Ávila. Porque el Ser Trascendente o Universal, decíamos, se hace inmanente en cada criatura por él creada. No se puede entender la mística de Juan de la Cruz sin esta identidad entre lo inmanente y lo Trascendente. Y no podemos olvidar que, en los “juegos amorosos” con los que los amantes se festejan, la devoción ha de estar presente en el proceso que conduce a la unicidad, pues surge del amor que despierta la entrega al conocimiento, que es Conocimiento de Sí Mismo, ya que amor al Ser, que es Ser de Amor, es la base de todas las vías que conducen a la iluminación o auto realización: Bakthi Yoga (o vía devocional o de Amor divino), el Jñana Yoga (o vía de Conocimiento del Ser) y el Karma Yoga (o vía de servicio a la Humanidad, entendiendo que este servicio es servicio al Dios que reside en el corazón del ser humano al que se sirve, del mismo modo que reside en el de toda forma de vida).

4. Dijimos que la meditación es un proceso que culmina en el Yoga de Unión o meditación propiamente dicha. Y este Yoga o senda de Unidad entre lo inmanente individual y lo Trascendente Universal no se logra sin cubrir las etapas de la concentración y de la contemplación, etapas previas al Yoga unitivo, como sucede con la indagación como proceso. Por lo que debemos atender primero al control o dominio de la mente (concentración), para que, sin nada que nos perturbe, alcancemos la etapa de contemplación o de “atención sostenida” en un tiempo sin tiempo o en el “ahora”/“presente eterno”, del que tanto se habla en nuestros días, por lo que nada impedirá atender al objeto que se desea alcanzar, el Ser Trascendente.[NOTA 4]

Insistimos en que, un programa que desarrolle el universo educativo de Educare, debe ser elaborado mediante una metodología basada en la auto indagación, en la que no se desatiende la meditación, pues ésta será una herramienta muy útil y valiosa para que los estudiantes comprendan y anclen, con mayor facilidad, lo que la auto indagación les va desvelando de sí mismos. Por ello, se recomendará compaginar la meditación y auto indagación en los programas educativos como apoyo y amarre interior del conocimiento que sobre sí mismos van adquiriendo.

5. Sin duda, la vía indagatoria es la base de un programa de una Educación que descubre la sabiduría que encierra el corazón de los estudiantes, ya que mediante esta senda de auto conocimiento se transita por la concentración y la contemplación al tiempo que desarrolla la facultad que el ser humano posee de razonar, razón pura que discierne y comprende/cogniza la profundidad de lo indagado, sirviéndose de la idea correctamente comprendida que transporta/factura la palabra. El ser humano está muy habituado a utilizar, incluso inconscientemente, esta manera metalógica de abrirse camino en el conocimiento, tal hace la ciencia racionalista. Se observa, se contrasta, se refuta y se verifica, para que adquiera validez, aunque nunca ésta será definitiva (K. Popper). Es lo que hacemos los seres humanos, seamos científicos o no, para conocer de forma certera aquello que deseamos conocer. Por esta razón utilizaremos en nuestra metodología el proceso metalógico, hasta donde nos sea de utilidad. Luego hallaremos otras formas/instrumentos de adentrarnos en el camino de la interiorización hasta acceder a la morada del ser crístico, como veremos más adelante.

6. El texto que destacábamos anteriormente de Sri Sathya Sai Baba, en el que se distinguía Educare de la Educación “formal” proponía  una metodología claramente indagatoria, al indicar que la herramienta a emplear en el proceso educativo para que los estudiantes logren “conocerse a sí mismos” ha de ser la “inteligencia” o capacidad humana de comprender y razonar, empleada desde su más alto nivel, el del intelecto superior; siendo la indagación la metodología que conduzca al intelecto de los estudiantes -inteligencia rectamente conducida, que es facultad de discernir, insistimos- hacia la sabiduría interior o el “conocimiento que emana desde su corazón”, morada de su ser interior.  [NOTA 5]

Con el proceso de indagación sobre uno mismo obtendremos los mismos resultados que con la meditación, además de recorrer las mismas etapas que ésta, y aunque hemos señalado que sus estrategias son diferentes, no son excluyentes, por el contrario, son fértilmente complementarias, por ejemplo en el logro de sujetar a la mente, ya que obtendremos mediante la disciplina de la mente una “atención sostenida” sobre uno mismo, por lo que aquellos agregados o materiales que conforman la psique dejan de incordiar en el proceso de autoconocimiento. Es más, pueden ser “atendidos” por la mente misma cada vez que se exterioricen y asalten el estado de vigilia del meditador. Y si se logró concluir la etapa de la concentración, con la mente controlada y disciplinada, ésta quedará “vacía” de su contenido, es decir, de todos los “agregados/materiales” psíquicos que la conforman. Sin estos materiales, como veremos más adelante, la mente dejará de ser mente, ya que, en realidad, es un poder de la “conciencia de sí mismo”/“ser crístico”, por lo que hay que considerar que no es autónoma ni independiente de éste.

Así, disciplinada la mente, se podrá atender/contemplar el ser interior/crístico inmanente o al Ser Trascendente -la imagen o la idea que tengamos de él-, sin que nada de “lo mental/psíquico” perturbe al meditador en su tarea de contemplar su interno.

7. En este recorrido de “atención sostenida”, que aquí es sinónimo de “contemplación”, los místicos han expresado sus logros mediante metáforas explicativas de la percepción y degustación, que van obteniendo como los “regalos” que el ser interior/Ser le va otorgando, tal se expresa en la literatura mística, que tantas páginas ha escrito sobre las señales y atenciones que el “Amado” concede al alma enamorada (Cántico espiritual, de Juan de la Cruz), dándole a conocer que el camino elegido es el que le conducirá, sin equívoco alguno, a la meta final, el Yoga de Unión, alentándole a mantenerse en camino, sin excusar cuantas ataduras/apegos -materiales/agregados mentales- se tuvieron que dejar atrás.

Estos “regalos/atenciones”, con los que el ser interior agasaja al aspirante para alentarlo a no renunciar al proceso iniciado de autoconocimiento, incrementan en él su confianza en sí mismo, al tiempo que acrecienta su seguridad y fe en el proceso de auto indagación, llegando a experimentar una progresiva, segura y fiable absorción contemplativa, pues esas fragancias que del ser interior le llegan son tan cercanas que el aspirante acelera su viaje para “saborear” el dulce néctar del ser/Ser que en lecho de amor le aguarda. Esta imagen, que la encontramos frecuentemente en los textos místicos, de aspirantes “avanzados” o de quienes están ya degustando la ambrosía de la inmortalidad en Yoga de Unión, incursos en procesos de “altos vuelos espirituales”, como el citado Juan de la Cruz, nos da la referencia clara de lo que significa este tramo del camino de autoconocimiento o de cualquiera de las otras vías que conducen al estado de unicidad entre el ser individual y el ser interior o “conciencia de sí”/“Sad Gurú”, fractal con quien el Ser Divino “conecta” con la individualidad humana, que cree estar separada de su fuente divina.

Estos momentos sin tiempo descritos previos al Yoga de Unión o estado de unicidad nos revelan que todas las tradiciones de sabiduría de Oriente y de Occidente han desarrollado una misma cultura “mística”, diferenciándose sólo en los términos empleados debido a la idiosincrasia de sus culturas.

8. Un programa de autoconocimiento no puede, pues, obviar la meditación, ya que le será de extraordinaria utilidad a los estudiantes para avanzar en el conocimiento de sí mismos “gustando los sabores” que les ofrece la profundización, cada vez más honda, en su interiorización hacia su ser prístino. Por lo que el “Maestro” de Educare debe dirigir las meditaciones que planifique en sus actividades con conocimiento del momento del proceso de interiorización y, por tanto, de autoconocimiento, de sus alumnos. El “Maestro” ha de estar atento a los pasos que sus alumnos están dando hacia su morada interior. Por esto se precisa que sea “Maestro” de sí mismo/Sí Mismo”, para ofrecer a sus alumnos sus experiencias como meditador y/o indagador, que les serán de gran utilidad en la guía del proceso de conocerse a sí mismos como el ser que en verdad son.

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NOTAS


[NOTA 1] Ver: DÍAZ, Esteban, En los albores del siglo XXI. Reflexiones sobre el nuevo paradigma social no mecanicista: el humanismo global, Tiger Moon Productions, Bangalore (2009), 2011, 2ª reimpresión, consultar pág 157 y ss., edición agotada. Puede encontrarse en Amazon PDK eBooks, 2015,
[NOTA 2] Ver el poema “Tras un amoroso alcance…”, de Juan de la Cruz, para ejemplificar la metáfora de la cetrería que la poesía mística toma prestada de la poesía popular española del medioevo. Aunque se pudiera pensar que Juan de La Cruz fue un exponente del camino de la devoción, parece más bien que conjugaba las tres vías al mismo tiempo, pues indagaba, a través de la creación de sus poemas y de los desarrollos en prosa de los mismos, sobre su propio proceso místico, que era también el de creación literaria. Mediante el discurso teológico de su prosa pudo explicar, de manera más “asequible”, los sentidos crípticos que encerraban sus poemas, de no fácil comprensión para el no iniciado.
 [NOTA 3] Ver: arriba, páginas 17-18: “… La verdadera meditación sucede constantemente. Está completamente libre de todos los objetos y fenómenos, y trasciende totalmente el elemento de lugar y de tiempo. En el Bhagavad Gita se ha descrito la práctica continua de la meditación como superior a cualquier tipo de práctica periódica. Pero hay una práctica aún superior a la meditación: el desarrollo de la sabiduría. La sabiduría surge de la indagación interna. Es la práctica espiritual de mirar profundamente en la naturaleza esencial de todo. Si ustedes fielmente persiguen esta indagación, gradualmente alcanzarán el estado supremo de paz y bienaventuranza.
[NOTA 4] Respecto de la expresión “ahora”/“presente eterno”, habría que precisar que nosotros lo entendemos en la dimensión multidimensional del Ser, por lo que el “alma crística” también lo es. El ser humano, en su dimensión crística o divina, es un ser multidimensional.
 [NOTA 5] Ver Nota 3.
19 junio, 2021Permalink